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Té en el Sahara

Los bereberes suelen invitar té a todas las visitas y es de cortesía que el visitante se quede a tomar tres tazas de té. Ante la clásica pregunta del invitado (¿por qué tres?), muy gentilmente ellos te responden:

  1. El primer té es amargo como la vida.
  2. El segundo es dulce como el amor.
  3. El tercero es suave como la muerte

Esa fue la primera enseñanza que nos dió Hassan, nuestro anfitrión en el Sahara, mientras nos recibía en su campamento y nos servía la clásica infusión de menta.

Té en el Sáhara

Té en el Sáhara

 

“…Para mí el Sahara es el lugar más bello del mundo, precisamente porque no hay nada. El cielo tiene luz, pero no es verdad, no está allí, sólo está la noche, siempre…”

Paul Bowles, El Cielo Protector

  

En mi viaje a Marruecos no podía dejar de visitar el desierto. A pesar de que estábamos a pocos kilómetros del lugar, la ansiedad me mataba. Cerca del mediodía habíamos dejado atrás el Valle del Todra y seguimos por la ruta hasta cruzar la llamada “Puerta del Desierto”. Mientras avanzabamos, era increíble ver cómo cambiaba el paisaje: de las caóticas calles en donde no existen las señales de tránsito hasta la nada misma. Del ruido de vehículos y el bullicio de la gente, al silencio total y absoluto.

Camino a Merzouga

Camino a Merzouga

Este viaje, que ya iba por su tercer día, había comenzado una mañana fría en Marrakech. En 3 intensas jornadas habíamos recorrido la kasbah de Ait Ben Haddou, Ourzazate, el Valle del Dades, el Valle de las Rosas y la Garganta del Todra.

Finalmente estábamos cruzando la puerta del desierto, con el único objetivo de llegar a Erg Chebbi y visitar el mar de dunas de Merzouga.

La Puerta del Desierto

La Puerta del Desierto

Al llegar al pueblito de Merzouga nos tocó cambiar de vehículo. Nos bajamos de la 4×4 y con ayuda de Hassan, nos subimos a los dromedarios que nos llevarían hasta la haima en medio del desierto, donde pasaríamos la noche. No tengo noción de cuánto duró la caravana, solo recuerdo que fue larga, silenciosa y que solo escuchábamos el silbido del viento ocasionalmente. A mitad de camino, nos bajamos de los camellos y realizamos una parada para contemplar la inmensidad del desierto y para ver la puesta del sol sobre las dunas.

De repente, y sin darnos cuenta, estábamos en medio de todas esas enormes montañas de arena que nos rodeaban y nos dejaron sin habla.

DSCF7980

Realmente no hay palabras para describir ese paisaje, había visto millones de fotos por internet y muchas películas rodadas en el desierto, pero nunca imaginé que el color de la arena fuera tan intenso. Por momentos las dunas se veían blancas, otras veces rosadas, después las coloreaba el sol y como por arte de magia adquierían ese color dorado, tan único.

DSCF7987

Al llegar al campamento, tiramos las mochilas y recorrimos cada una de las tiendas instaladas sobre la arena: algunas cumplían el rol de “dormitorios” y estaban equipadas con varias camas y lámparas para la noche. En el centro del campamento había una especie de living-comedor con dos mesas, colchones para sentarnos alrededor y una gran lámpara para iluminarnos durante la cena. Por momentos me olvidaba de que estaba en el desierto, hasta que ponía un pie en el suelo y la arena se metía en mis zapatillas…

La haima donde dormimos

La haima donde dormimos

Antes de cenar subimos a una duna enorme y vimos el atardecer. Ya de vuelta en la haima, tuvimos una auténtica cena bereber que consistió de un riquísimo tajine de verduras cocinado por el mismísimo Hassan y de postre naranjas con canela. Luego llegaron los tambores y nuestros anfitriones nos dieron un auténtico concierto bajo las estrellas y así, entre canciones, historias y leyendas bereberes, terminó la noche.

Nuestros anfitriones en el desierto

Nuestros anfitriones en el desierto

Al día siguiente, nos despertamos antes del amanecer y fuimos a contemplar la salida del sol en la gran duna. Ver el amanecer en el Sahara no tiene precio. Lentamente me fui despidiendo de este maravilloso lugar, abrigado por la luna y por el sol, en donde el tiempo parece detenerse.

Los dromedarios nos esperaban en las afueras de la tienda, para llevarnos de vuelta al albergue de Hassan, en donde nos bañamos, desayunamos y preparamos las mochilas para comenzar el largo viaje de regreso a Marrakech.

De regreso atravesamos los áridos y coloridos paisajes pre-desérticos hasta llegar al Valle del Draa, donde hicimos una parada para disfrutar de este precioso valle que discurre junto al río Draa, que cruza todo el país hasta Mauritania y es el más largo de Marruecos.

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En las últimas horas de la tarde cruzamos el Alto Atlas y para el anochecer ya estábamos de regreso en la caótica Marrakech.

Fue un viaje largo y agotador, pero sin dudas una de las experiencias más hermosas que me ha tocado vivir.

El cielo ennegreció
¿Volverá algún día ?
Subieron a lo alto de una duna
Y rezaron a la Luna
Pero él nunca regresó
Y las hermanas se consumieron
Mientras sus ojos escudriñaban el paisaje
Con las tazas llenas de arena

Té en el Sahara conmigo
Té en el Sahara conmigo
Té en el Sahara conmigo
Té en el Sahara conmigo

Datos Útiles:

  • Merzouga: nos alojamos en Dar Marhaba, Kssar Hassi Labied Poste | Erg Chebbi, Hassilabied 52202, Marruecos.
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Acerca de Patricia (190 Artículos)
Guía Nacional y Técnico Superior en Turismo | Turista Digital | Travel Blogger | Amo viajar, ir al cine, comer chocolate y a los Beatles.

2 Comentarios en Té en el Sahara

  1. El rio Drâa no cruza todo el país hasta Mauritania … ni tan siquiera se acerca a las fronteras argelinas o mauritanas ni tampoco se adentra en el Sahara Occidental. Y el valle del Drâa (medio) con algo mas de 200 km desde Ouarzazate hasta Mhamid, no se recorre en su totalidad en este tipo de viajes, en los que, partiendo de Merzouga, regresan a Marrakech por el “Valle del Drâa” tal y como lo venden en sus publicidades; es mas, lo que se suele ver en este tipo de viajes es el tramo comprendido entre Tansikht y Agdz, (Tamnougalt, para entendernos, como “parada turistica), poco mas de 30 km a duras penas y recorridos a la carrera cuando se llega por la ruta de Alnif y Tazzarine procedente de Merzouga ….. lo típico en los viajes standard para turistas.

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    • Gracias por la aclaración, no tengo a mano el cuaderno en donde anoté lo de ese viaje pero puede que haya tomado mal nota o que lo haya transcripto mal. Deberé revisarlo, muchas gracias

      Patricia

      Me gusta

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