Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers

Hace unos días tuve la posibilidad de visitar por primera vez la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, un hecho curioso teniendo en cuenta que para los que vivimos en Córdoba es la más cercana y accesible de todas las estancias.

El “Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers”, tal es su nombre completo, está situado en pleno centro histórico de Alta Gracia y si bien la ciudad ha ido creciendo y desarrollándose a su alrededor, esta vieja residencia colonial parece haber quedado anclada en el tiempo en el que los padres jesuitas la habitaban allá por el 1600.

Alta Gracia

Es que para hablar de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia hay que remontarse casi a los orígenes de esta ciudad cordobesa.

Antes de la llegada del español estas tierras estuvieron habitadas por los Comechingones quienes la llamaban Paravachasca, término que en quechua significa “lengua nacida”.

Luego de la colonización las tierras fueron entregadas a merced de Juan Nieto, quien fuera el cofundador de la Ciudad de Córdoba. Tras la muerte de Juan Nieto, su viuda contrajo matrimonio con Don Alonso Nieto de Herrera, quien estableció en estas tierras una estancia llamada “Nuestra Señora de Alta Gracia” en honor a la virgen de su pueblo natal en España.

20170122_141345

Luego de enviudar, Don Alonso Nieto de Herrera ingresa a la Orden de los Jesuitas como hermano coadjutor y le dona todas sus propiedades. Los jesuitas, que habían arribado a Córdoba en 1599, se adueñan de la estancia, adquieren terrenos aledaños, construyen nuevos edificios y transforman a la misma en un verdadero establecimiento agrícola-ganadero y centro de producción textil.

De esta manera, la Estancia Jesuítica de Alta Gracia se convierte así en el cuarto centro de producción jesuita destinado a solventar la misión educativa y evangelizadora de la orden.

alta gracia

El conjunto arquitectónico que formaba la estancia estaba compuesto por una residencia, la iglesia, el obraje, una ranchería donde vivían los negros esclavos, un dique artificial llamado “Tajamar”, los molinos harineros, el horno de cal y ladrillos y la herrería.

Durante la visita guiada es posible visitar algunas de esas construcciones que aún siguen en pie y acercarse un poco al vivir de la ciudad a través del tiempo.

alta gracia

En el gran patio se exhiben algunos morteros de canto rodado usados para la elaboración de harinas de diferentes tipos y los arados tipo mancera que se usaban para trabajar la tierra.

En los diferentes ambientes interiores se pueden ver muebles de la época como las cujas de algarrobo y las petacas de viaje hechas en cuero, además de viejas herramientas como la rueca de hilar lana y los filtros de piedra sedimentaria que permitían la decantación natural del agua de lluvia que se recolectaba a través de las tejas del desagüe.

alta gracia

Hacía finales de 1760 y luego de la expulsión de los Jesuitas por parte de Carlos III, la estancia pasa por las manos de varios propietarios, entre los que se destacan el Virrey Liniers y posteriormente Juan Manuel Solares, quien fue su último dueño y quien donara terrenos para la creación de una villa alrededor de la estancia.

Algo muy interesante que puede apreciarse durante la visita guiada es el contraste entre la forma de vivir de los diferentes habitantes que tuvo la estancia: mientras las alcobas usadas por los padres jesuitas están amobladas de manera austera, la sala del Virrey por el contrario exhibe lujosos muebles que pertenecieron a su familia como una mesa de cedro tallada.

Alta Gracia

Así, abrazada a la vieja estancia jesuítica, nace y crece Alta Gracia: en lo que fuera la residencia de la vieja estancia, hoy funciona el museo que permite conocer cómo se vivía en la época colonial.

Sobre los viejos terrenos aledaños se fundaron nuevos barrios, el templo se ha transformado en la actual iglesia parroquial de la ciudad y el antiguo dique que hacía funcionar los molinos harineros es hoy un lugar de recreación y descanso para locales y turistas.

Alta Gracia

Para quienes quieran conocer esta historia más de cerca, el museo abre sus puertas de martes a viernes de 9:00 a 20:00 (horario de verano) y los sábados, domingos y feriados, de 9:30 a 20:00. Si van en temporada baja, recomiendo consultar los horarios en la web del museoLa entrada sale $20 para residentes en Argentina.

La Estancia de Alta Gracia forma parte del conjunto de las estancias jesuíticas, que son un patrimonio arquitectónico esencial dentro de la oferta turística de Córdoba. La UNESCO las declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, reconociendo los valores patrimoniales e históricos excepcionales asociados a los testimonios jesuíticos en Córdoba.

Si vienen a Córdoba, no deben dejar de visitar estos lugares.

Como llegar a Alta Gracia:

  • En auto: por ruta provincial Nº 5, por ruta provincial Nº 36 y por Ruta Nacional 20-C-45. Son 36 kilómetros de distancia.
  • En ómnibus: varias empresas realizan este recorrido como por ejemplo Sarmiento, Sierras de Calamuchita y La Serranita. Los buses salen desde la Terminal de Ómnibus de Córdoba cada 20 minutos y llegan a la Terminal de Alta Gracia. El costo del pasaje ida y vuelta es de $82.
Sobre Patricia Baigorria 214 artículos
🔊 Guía Nacional y Técnico en Turismo 🌐 Social Media Manager & Marketing Turístico 📝 Redactor SEO & Blogger de Viajes 🙋‍♀️ Agente de Viajes

Sé el primero en comentar

Deja un comentario