Las tres casas museo del poeta Pablo Neruda en Chile

Cada una de las viviendas que habitó Pablo Neruda en Chile tiene su impronta. Ellas fueron pensadas, creadas y decoradas de acuerdo a los gustos y deseos del poeta. El mismo Neruda fue diseñando cada uno de los espacios, llenándolos de objetos y dándoles vida.

Hoy en día, sus tres casas son museos cuyas puertas están abiertas para todo aquel que quiera navegar por la vida y obra de este gran escritor chileno.

Antes de organizar tu viaje

En este pequeño bloque te voy a contar como organicé los recorridos y todo aquello que considero útil tener en cuenta antes de viajar. En los párrafos posteriores me voy a referir puntualmente a las visitas.

¿Se pueden visitar las 3 casas-museo el mismo día? No lo recomiendo y no creo que sea posible. De Santiago a Valparaíso hay una 01:30 hora de viaje en auto y cerca de 3 horas si vas en bus. De Valparaíso a Isla negra otras 3 horas más en autobús. Mi recomendación es visitar una casa por día, de esa manera tenés tiempo para conocer los alrededores que tienen muchos atractivos turísticos.

🔊 Cerca de La Chascona (Santiago de Chile) podés visitar el Cerro San Bernardo, viajar en teleférico y recorrer el pintoresco barrio de Bellavista. En Isla Negra, es una buena idea conocer el balneario o sentarte en algún restaurante a degustar la pesca del día. En Valparaíso, no te pierdas los antiguos ascensores que te permiten subir y bajar por los cerros.  

¿Cuánto vale la entrada? El precio de la entrada general 2020 es de $7.000 pesos chilenos por persona y además existe un precio preferencial de $2.500 para estudiantes y chilenos mayores de 60 años. No se requiere reserva previa.

¿Puedo visitarlas ahora? Como medida de prevención debido a la pandemia de Coronavirus, las casas-museo están cerradas hasta nuevo aviso. En su sitio web pueden encontrar más información.

¿Cómo es la visita? Los recorridos son con audio-guías (La Sebastiana e Isla Negra) y con guía de sitio en el caso de La Chascona (al menos así fueron las visitas que yo hice). Lamentablemente no se pueden sacar fotos en el interior de las viviendas, por lo tanto las imágenes que voy a compartir fueron tomadas en los espacios exteriores.

Casa de Isla Negra

Casa Museo La Chascona (Santiago de Chile)

En el pintoresco barrio de Bellavista y a los pies del Cerro San Cristóbal, nos encontramos con esta famosa casa que es museo, Monumento Nacional y una de las atracciones más visitadas de la ciudad.

La Chascona, término quechua que significa “despeinada”, es el nombre que Pablo Neruda le dio a su hogar en homenaje al pelo siempre revuelto de su compañera Matilde Urrutia. Además de llevar el nombre de su amada, esta vivienda es todo un símbolo de la pareja: fue su refugio cuando eran amantes y se convirtió en su hogar ni bien la relación se hizo oficial.

La visita se realiza en compañía de un guía y comienza en el animado patio cubierto de plantas, jardines y estanques con peces de colores. Desde el exterior, ya se percibe el aire marinero y con un poco de imaginación hasta se puede sentir la brisa y escuchar el sonido casi metálico que proviene del fondo del mar.

Obra del arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias, la estructura de esta casa es especial y única, poco funcional pero muy atractiva. Hay un sinfín de escaleras, espacios con apenas conexión, muchos ventanales, antiguos pasadizos secretos y ¡hasta un living en la terraza!.

La pasión del poeta por el mar está presente en muchos objetos, como el bar con cubierta de peltre que proviene de un antiguo navío francés. O los techos bajos y las ventanas de ojo de pez que le dan al visitante la sensación de estar dentro de un barco.

Algunos de los invaluables tesoros que La Chascona resguarda son el manuscrito de “Los versos del capitán” y la medalla del Premio Nobel de Literatura que lo hiciera famoso a nivel mundial.

Allá por 1973 un sangriento plan se instaló en Chile de la mano de Augusto Pinochet y dio inicio a una de las dictaduras militares más violentas de la región. A su vez, se produjo el derrocamiento y la muerte del presidente Salvador Allende elegido por el pueblo chileno en elecciones democráticas.

Doce días después del golpe de estado, el poeta fallecía en esta casa producto de un cáncer de próstata y en medio de una profunda tristeza por la situación política de su país.

A su muerte, La Chascona sufrió el ataque de las fuerzas militares de derecha a las que Neruda había denunciado y combatido sin descanso. La casa fue destruida por completo, pero eso no impidió que en ella tuviera lugar el velatorio del poeta. Desde esta morada partió el cortejo fúnebre hacia el cementerio, acto que se convirtió en la primera manifestación pública de repudio al golpe militar.

Tras los graves daños sufridos, su compañera Matilde se encargó de la restauración de la residencia y siguió viviendo en ella hasta su muerte en 1985.

Hoy en día es una casa museo destinada a difundir la vida y obra del poeta y a dar a conocer los ambientes íntimos en los que vivió y creó.

🔊 Cómo llegar: La Chascona se encuentra ubicada en el barrio de Bellavista (Providencia), en la calle Fernando La estación de metro más cercana es Baquedano y desde allí se puede caminar por la calle Pío Nono hasta la entrada del parque metropolitano en donde se encuentra la casa-museo.

Casa Museo de Isla Negra

La casa de Pablo Neruda en Isla Negra está ubicada en el litoral central de la comuna El Quisco, a poco más de una hora de viaje en auto desde Valparaíso. Allá por el año 1939, Pablo Neruda le compró esta vivienda a un antiguo navegante español que recaló en la zona tras el hundimiento de su buque en Punta Arenas.

Rodeada por el mar, la vista desde cualquier rincón de la casa es inmejorable. Tanto es así que Neruda solía decir que el mar era un regalo frente a su ventana:

«El Océano Pacífico se salía del mapa. No había dónde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana».

Como sucedió con sus otras propiedades, el poeta fue realizando varias modificaciones a través de los años para lo cual contrató al ya mencionado Germán Rodríguez Arias. Este arquitecto, dueño de su confianza, supo materializar sus deseos y diseñó entre otras cosas la torre, el altillo, los ventanales que dan al mar y una biblioteca que conecta con el living.

La casa alberga muchos de los objetos más queridos por Neruda como “La Guillermina”, un mascarón de proa comprado en Perú. Además, hay cientos de botellas de diferentes colores y tamaños, barquitos embotellados, pinturas de artistas famosos y un inmenso globo terráqueo.

Sobre una de las tantas mesas que hay desparramadas por toda la casa hay una brújula china, un sistema planetario, piedras, libros sobre aves y muchos regalos de las múltiples amistades que lo visitaban. Otro de los tesoros que guarda esta residencia es el escritorio donde el poeta escribió “Alturas de Machu Picchu”, además del traje de gala con el que recibió el Premio Nobel de Literatura.

En las afueras de la vivienda hay un bote que solía cumplir la función de bar. El guía que nos acompaña durante la visita nos cuenta que Neruda invitaba a sus agasajados a subirse a esta pequeña embarcación de madera y a degustar unos ricos cócteles que él mismo preparaba.

Decía que al tercer o cuarto trago sus invitados estaban tan ebrios que tenían la sensación de… ¡estar navegando en el mar!.

Uno de los detalles más importantes del exterior de la casa es la placa que conmemora a los españoles del barco Winnipeg. El poeta fue parte vital de este viaje, que allá por 1939 transportó a más de 2.000 refugiados republicanos españoles que eligieron a Chile como su país de asilo.

De vuelta en el interior de la vivienda, es hora de recorrer cada una de las habitaciones en donde descansan sus extensas colecciones. Una de las más llamativas es la sala de las caracolas que cuenta con unas 600 conchas, un diente de marfil de Narval y un cetáceo muy extraño que mide seis metros. Esta sala fue un proyecto que el poeta dejó inconcluso al morir y que la fundación se encargó de terminar.

En 1973 y luego del sangriento golpe militar, Neruda vio Isla Negra por última vez ya que estaba muy enfermo y debió abandonar esta vivienda para dirigirse a un hospital en Santiago.

Desde la muerte del poeta, la casa de Isla Negra pasó a ser un punto de encuentro prohibido para sus seguidores. El nuevo gobierno de facto se apropió de la vivienda, pero eso no impidió que sus admiradores hicieran de ella un lugar de peregrinación. Con la llegada de la democracia la casa se convirtió en todo un símbolo.

En la actualidad, los restos de Neruda y los de su esposa Matilde se encuentran sepultados en el patio ya que así lo quiso el poeta:

“Compañeros, enterradme en Isla Negra, / frente al mar que conozco, a cada arena rugosa de piedras / y de olas que mis ojos perdidos / no volverán a ver”.

🔊 Cómo llegar a Isla Negra: los buses interurbanos Lago Peñuelas salen desde la terminal de Valparaíso con destino al balneario El Quisco. El viaje dura poco más de 2 horas y el pasaje cuesta unos $4.000 pesos chilenos aproximadamente.

Casa Museo La Sebastiana (Valparaiso)

La última casa que visité de Pablo Neruda fue La Sebastiana, que se encuentra en la colorida ciudad de Valparaíso. Su nombre es un homenaje a Sebastián Collado, quien fuera el constructor y el primer propietario.

“Siento el cansancio de Santiago. Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo. Tiene que poseer algunas condiciones. No puede estar ni muy arriba ni muy abajo. Debe ser solitaria, pero no en exceso. Vecinos, ojalá invisibles. No deben verse ni escucharse. Original, pero no incómoda. Muy alada, pero firme. Ni muy grande ni muy chica. Lejos de todo pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Además tiene que ser muy barata ¿Crees que podré encontrar una casa así en Valparaíso?”

(Carta de Neruda a sus amigas Sara Vial y Marie Martner)

La Sebastiana fue la última casa que compró Neruda y como sucedió con el resto de sus propiedades, el poeta también participó del diseño y la decoración de cada uno de los ambientes. Así se fue transformando en un lugar pintoresco, colorido y lleno de escaleras, como un vivo reflejo de la Valparaíso que tanto amaba.

La visita comienza por la sala de estar y el comedor, dos espacios que llaman la atención por lo bello de su decoración. Aunque lo más atractivo es la magnífica vista que se cuela por las amplias ventanas y nos muestra la vida del puerto en todo su esplendor.

Como en sus otras viviendas, aquí también podemos apreciar sus grandes colecciones de botellas de todos los colores y tamaños. Pero lo más llamativo de este piso, es el caballito de madera traído desde París que se encuentra ubicado encima de una superficie circular. Neruda mando a construir este “sobrepiso” para que el caballito no se sintiera solo y extrañara su carrusel.

También en la sala de estar se encuentra una chimenea redonda bautizada como “Tinaja para el humo” y el famoso sillón al cual denominó “La Nube”, en referencia a su comodidad y forma.

Algo conocido por todos es que el poeta disfrutaba mucho agasajando a sus amigos, por eso no llama la atención que al ingresar al comedor la mesa esté servida y lista para recibir a más de una visita. Un impecable mantel, varios platos y mucha vajilla colorida porque según don Pablo, el agua sabe mejor en copas de colores.

Uno de los espacios más destacados de esta vivienda es el dormitorio del poeta: por la ventana se asoma Valparaíso con toda su brillantez y la panorámica te deja sin aliento. Varios objetos de este ambiente nos muestran la cotidianidad de Pablo y su esposa: en la mesa de luz aún se conservan sus pantuflas y en el armario los zapatos y la bata que usara Matilde.

Ya en el último piso nos encontramos con el rincón en donde el poeta se sentaba a escribir, sin dudas este era su lugar favorito: allí está su escritorio, un reloj de compás, fotografías del puerto, un mapa de América, libros y toda la ciudad floreciendo en su ventana.

Al igual que sus otras propiedades, La Sebastiana fue víctima de numerosos allanamientos y sufrió grandes destrozos durante el golpe de Estado de 1973. Luego de la muerte de Neruda, su viuda Matilde Urrutia decidió cerrar esta casa para no volver.

Así fue como La Sebastiana estuvo abandonada por alrededor de 18 años y luego de un largo proceso de restauración, fue re inaugurada en 1992.

Desde entonces sus puertas están abiertas para que todos podamos admirarla.

🔊 Cómo llegar a la Sebastiana: nosotros fuimos caminando desde la zona del puerto de Valparaíso. Si no querés caminar, podés tomar el bus 612  cuya parada se encuentra en  Bustamante con Valdivia. El mismo te deja en La Sebastiana (parada Ricardo de Ferrari con Alemania).

Sobre Patricia Baigorria 214 artículos
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